CARF global
Requisitos de declaración del CARF
Proveedores, usuarios, operaciones y datos declarables bajo el Crypto-Asset Reporting Framework de la OCDE.
Actualizado el
Respuesta breve
El CARF exige a los proveedores de servicios de criptoactivos declarantes recopilar información de diligencia debida sobre los usuarios declarables y declarar las operaciones con criptoactivos cubiertas ante su administración tributaria nacional. Las administraciones tributarias pueden después intercambiar esa información con las jurisdicciones participantes donde el usuario tenga su residencia fiscal.
El CARF no se limita a señalar la existencia de una cuenta cripto. Organiza la recogida estructurada de información sobre los usuarios, su residencia fiscal y sus operaciones.
El CARF es el modelo global de declaración. La DAC8 es la vía de aplicación jurídica de la Unión Europea para una arquitectura similar de declaración fiscal de los criptoactivos.
Datos clave
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| ¿Quién declara? | Los proveedores de servicios de criptoactivos declarantes conforme a las normas de la jurisdicción que aplica el CARF |
| ¿Quién es declarable? | Los usuarios cuya residencia fiscal o estatus los convierte en declarables según el CARF |
| ¿Qué se declara? | Identidad (nombre, dirección, fecha de nacimiento), residencia fiscal, NIF, tipos de criptoactivos, valores, unidades, operaciones y transferencias |
| ¿A dónde van los datos? | Del proveedor a la administración tributaria nacional, y de ahí a las administraciones tributarias socias cuando proceda |
| Por qué importa | El CARF convierte la declaración cripto en una red mundial de intercambio automático |
Operaciones
El CARF puede cubrir los intercambios entre criptoactivos y moneda fiduciaria, los intercambios entre criptoactivos, las transferencias de criptoactivos y ciertas operaciones de pago minorista.
Proveedores
La obligación de declarar recae en los proveedores de servicios que ejecutan operaciones declarables. La aplicación nacional exacta puede variar, pero el modelo central es que los proveedores se convierten en el primer punto de recogida de los datos de residencia fiscal y de las operaciones.
Datos recopilados
Los proveedores declarantes deben recopilar información que identifique al usuario y su residencia fiscal. Según el caso, esto puede incluir el nombre, la dirección, la fecha de nacimiento, la residencia fiscal y el número de identificación fiscal. Estos datos de identificación determinan qué administraciones tributarias recibirán la información.
Los datos declarados también pueden incluir el tipo de operación, el tipo de criptoactivo, el número de unidades, el valor total, las adquisiciones, las enajenaciones y las transferencias.
Transferencias y monederos
Las transferencias son especialmente sensibles porque pueden vincular a un usuario con su actividad on-chain. Aunque el estándar busca agregar cierta información, la declaración puede crear puntos de correlación entre identidad, flujos y valor económico.
Por qué estos datos son diferentes
Un dato bancario suele estar encerrado en un sistema cerrado. Una dirección o una transferencia en blockchain puede abrirse a un historial público o a un grafo de transacciones analizable.
Por eso el riesgo del CARF proviene de la combinación: identidad civil, residencia fiscal, actividad cripto, valor económico e intercambio internacional.
Intercambio entre administraciones
El CARF no es simplemente una norma de declaración nacional. Su finalidad es el intercambio automático transfronterizo. Un proveedor declara localmente, y la administración local intercambia la información con otras jurisdicciones participantes cuando el usuario es declarable allí.
Por eso importa la lista de países CARF: cada jurisdicción participante adicional amplía la potencial red de declaración.
Riesgo
La naturaleza global del CARF crea el mismo riesgo de fondo que la DAC8: los datos sensibles sobre cripto circulan por redes administrativas y resultan cada vez más difíciles de controlar para los usuarios.
Posición de Bull Bitcoin
Bull Bitcoin se opone al CARF por la misma razón por la que se opone a la DAC8: la declaración automática masiva crea un enorme depósito global de datos cripto (honeypot). La cooperación internacional debe existir, pero tiene que ser selectiva y justificada, en lugar de normalizar la vigilancia por defecto de los usuarios corrientes.